Entrevista a Marc Ambrock en Business TV

La economía y el verano

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 “Una empresa es como una bicicleta. O te mueves o te caes”. Esta frase, del químico John D. Wright, refleja en parte lo que le ocurre a la economía durante los meses de verano.

 

 

 “Una empresa es como una bicicleta. O te mueves o te caes”. Esta frase, del químico John D. Wright, refleja en parte lo que le ocurre a la economía durante los meses de verano. La gente de negocios, los inversores y los políticos también se van de vacaciones y el ritmo de pedaleo, aunque no cesa, disminuye. El resultado: la actividad se frena y los problemas, antes camuflados por una velocidad de vértigo, emergen provocando peligrosas caídas.

 

De hecho, a lo largo de la historia en estos meses se han registrado numerosas crisis y pánicos financieros. Si se hace un repaso a los últimos 40 años, de 17 acontecimientos importantes para el devenir de la economía, 13 de ellos se produjeron durante el verano.

 

En los años noventa los veranos fueron especialmente movidos. Este periodo _comenzó con la invasión de Kuwait _por parte de los iraquíes en agosto de 1990, desembocando en la Guerra del Golfo. Estos acontecimientos tuvieron su efecto económico. El índice bursátil Ibex 35 cayó un 31,4% en los dos meses y medio siguientes. Justo un año después los mercados volvían a tambalearse con el intento de golpe de estado en la Unión Soviética contra el entonces presidente Mijail Gorbachov.

 

En la antesala de la época estival, a principios de junio de 1992, los daneses votaron no al Tratado de Maastricht. Se inició una fase complicada en la que el sistema monetario europeo se puso en entredicho (la libra y la lira se salieron del sistema y la peseta se devaluó).


 

En 1998, las vacaciones tampoco se libraron de los sobresaltos. Por un lado, el 17 de agosto se desencadenó la crisis financiera rusa. Por otro, ya en septiembre, Long Term Capital Management (LTCM), el hedge fund más importante de la década, entraba en colapso. En cuatro meses había perdido más de 4.500 millones de dólares y estuvo a punto de provocar un gran terremoto financiero. A finales de septiembre, la Fed lo rescató con una inyección de capital de 3.600 millones de dólares.

 

Demasiados acontecimientos para un periodo destinado, en principio, al dolce far niente. ¿Casualidad o causalidad? Los expertos coinciden en que la época estival no es la causa de los problemas económicos o las incertidumbres bursátiles, sino que más bien la peculiaridad de estos meses permite que emerjan con más facilidad, por lo que no podemos relajarnos del todo y debemos continuar pensando en nuestros negocios para regresar de las vacaciones con buenas estrategias.

 

*Fuente: Actualidad Económica


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